Té
Entreabro los ojos después de una siesta vespertina. Se escucha el tintineo de trastes, copas, vasos y cucharas remolineándose en la cocina. Una tenue luz se vislumbra en el marco que da entrada a aquel lugar, una cocina, lugar de danzas que terminan en tesoros aromáticos, degustaciones y recetas ejecutadas, a veces por primera vez. Una sombra bamboleándose de un lado a otro en ese cuarto. Mi corazón se empieza a llenar de calidez, sé quien esta ahí y me alegra tanto que lo este. Me asomo y encuentro a la criatura mas hermosa y despampanante que jamás haya vestido una pijama de monitos y bananas, junto a un chal gris que se adivina calientito. juntos dan lugar al look mas irreverente pero sensual. Para mi su sensualidad radica en quién es y ese atuendo es todo ella. Su pelo hecho remolinos sobre su cabeza, su mirada un tanto juguetona, con curiosidad me mira y me dice -¿descansaste?-. Yo solo puedo asentir con la cabeza, aún perplejo por cuanto me...