Lo que sigue (Tiempo)
Ya habían pasado mas de cinco años desde que el joven incauto le había confesado su amor a su bella musa. Se habían prometido construir aquello que llaman amor en la sala de estar y como estandarte usaron un ramo de flores, que como todo se marchita con el tiempo. Federico y Ana ahora vivían juntos, habían gozado de salud y fortuna; fue en la primavera de sus 28 años que lo habían decidido, se querían tanto y compartían tantas metas que despertar el uno al lado del otro parecía el siguiente paso natural. Sin embargo, estaban a punto de enfrentar lo que sigue después de acostumbrarse a una persona, lo que sigue después del conformismo, lo que sigue a la rutina y a la mediocridad. Estaban tan cómodos y daban por sentada esa relación que no veían el panorama completo. Federico se vio despertando en una tarde de Domingo después de una pequeña siesta reparadora, Ana estaba como era usual entretenida leyendo en el estudio y el se preguntaba si su presencia ahí pasaba de ser percibida. No porque quisiera ser la devoción de ella pero ya habían pasado mas de cinco días que no cruzaba palabra con Ana ¿era eso sano? Se preguntaba Federico. Siempre atareados por el trabajo Federico sentía que habían pasado a ser parte de los muebles que ocupaban el departamento, estaban ahí pero no se les prestaba demasiada atención. Fue cuando un escalofrío recorrió a Federico y se dio cuenta que de seguir así la situación tendría un desenlace indeseable.
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