Noyolikni

 A ti que no quisiste quedarte. Te escribo para dejar de cargar tanto. A ti que la llama de todo misterio temiste explorar. Aquí me quedo yo esperando enterrar algo, esperando hacer crecer algo, esperando cosechar algo. Que noches fueron las nuestras, que viajes a los lugares mas recónditos de todo conocimiento. A los lugares de genesis de una nación. A nuestros adentros mas profundos. Entre noches de mezcal, compañía peluda incesante, libros compartidos, canciones dedicadas, historias confesadas, sueños atesorados; todo un gran abrazo del alma. Me siento aquí y me toco el corazón, porque tu mi hermana del alma, mi amiga, mi noyolikni, sigues pagando renta con cada recuerdo. Quise guardar un rencor, un sentimiento negativo, pero para serte honesto ya no me quedan de esos y además todo el tiempo de dicha, fue el mejor regalo y la mejor cura. No quisiste quedarte, pero yo ya no sigo sombras. Te deseo que encuentres la llama mas eterna, la mas pura y la mas brillante. Te deseo lo mejor y que en el tatuaje de tus piecitos, el tiempo te de todo lo que te mereces. La mas auténtica, la mas lista, la mas entrañable persona que hasta ahora conocí. Eres un recuerdo hoy, mañana una extraña, tal vez después la ligereza de nuestra conexión nos permita doblegar el destino y reencontrarnos una vez mas, para preguntarnos y reírnos de todos los absurdos sempiternos de la vida.

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